lunes, 27 de febrero de 2012

PROGRAMA DE HIGIENE Y ALIMENTACION EN EL BARRIO DE LA ALBERCA


Modulo 1.- Higiene diaria
Hemos visto  en este apartado cuáles son los principales hábitos de higiene diaria: 
§  La ducha diaria. Es la mejor forma de aseo, a través de ella se elimina la suciedad, el sudor y el mal olor. Con esta práctica se controlan los olores naturales de nuestro cuerpo que son producidos básicamente por la transpiración o sudor. De igual forma evitamos la presencia de gérmenes y bacterias que puedan afectar la salud de nuestra piel. Se deben utilizar jabones de acidez similar a la de la piel (ph=6) y que no irriten. Es mejor utilizar las propias manos. Si se emplean manoplas o esponjas, deben ser de uso individual.
Requiere especial atención, durante la ducha, la higiene de genitales al estar estos próximos a orificios de salida de orina y heces. Tanto la vulva como el pene tienen una serie de pliegues que hay que separar para lavarlos correctamente. Las niñas deben lavarse de delante hacia atrás para no arrastrar restos de heces a la vagina. La regla no contraindica la limpieza. Por el contrario, exige una mayor frecuencia. Los niños deben bajar la piel del prepucio y limpiar el glande. Los desodorantes íntimos deben desecharse, pues pueden alterar la mucosa vaginal y exponerla a infecciones.
Además de la ducha diaria hay que lavarse la cara por las mañanas.

§  El lavado del cabello debe realizarse por lo menos dos veces por semana, teniendo cuidado de usar un champú acorde al tipo de cabello. La caspa no es necesariamente sinónimo de desaseo, puede darse por resequedad del cuero cabelludo.
Los piojos son parásitos que se adhieren al cuero cabelludo (los niños más pequeños son los más afectados). Se propagan fácilmente, especialmente en lugares donde muchos niños, conviven o comparten gran parte de su tiempo, de ahí que la escuela sea un lugar propicio para su propagación.
§  La higiene de las manos es la mejor barrera para evitar muchas enfermedades. Gracias a las manos nos es posible desarrollar todas las actividades de la casa, la escuela y el trabajo. El contacto permanente de estas con papeles, alimentos crudos, objetos, dinero, animales o ambientes sucios, favorece el transporte de gérmenes y bacterias causantes de enfermedades como la conjuntivitis, el herpes e infecciones gastrointestinales.
Debemos mantenerlas limpias porque con ellas nos tocamos la cara, los ojos, la boca, cogemos algunos alimentos y tocamos a los bebés y otras personas.
Hay que lavárselas con agua y jabón al levantarse de la cama, después de tocar animales, antes de manipular alimentos, antes y después de curar cualquier herida, después de ir al water y cuando se ha estado en contacto con posibles fuentes de contaminación o intoxicación (basura, estiércol, tierra, productos tóxicos). En general, siempre que estén sucias. Especial atención merecen las uñas, ya que su estructura hace que acumulen fácilmente la suciedad. Esto hace necesario el uso de un cepillo de uñas para limpiarlas. Es aconsejable cortárselas frecuentemente.

§  La higiene de los pies. Al estar poco ventilados se acumula en ellos el sudor que favorece la aparición de infecciones y mal olor. Debemos lavarlos a diario, principalmente después del ejercicio físico, secarlos muy bien, sobre todo entre los dedos y cortar las uña con frecuencia y en línea recta.

§  La higiene de los oídos facilita la buena escucha. Es conveniente limpiar la zona externa evitando que el agua entre en el oído. Los bastoncillos de algodón se deben utilizar solo para secar los pliegues, pero nunca para la limpieza del oído, ya que empujan la cera hacia dentro y contribuyen a la formación de tapones. Si se observa la existencia de secreciones, picor persistente o disminución de la audición, es aconsejable consultar al médico.

§  El cuidado de los ojos previene enfermedades e infecciones. Los ojos son órganos muy delicados. Por lo tanto no deben tocarse con las manos sucias ni con pañuelos u otros objetos. Su mecanismo propio de limpieza son las lágrimas. Es aconsejable que la visión sea valorada por el médico periódicamente y usar gafas en caso de estar indicadas.

§  La higiene de la nariz es fundamental para lograr una buena respiración. La nariz deja entrar el aire para que llegue a los pulmones con la temperatura y humedad adecuadas, y libre de partículas extrañas. La producción de mocos es un proceso natural que sirve como lubrificante y filtro para el aire. Sin embargo, es necesario retirarlos varias veces al día, pues además de la incomodidad que representan, contienen partículas y microorganismos filtrados que pueden propiciar enfermedades. Esta eliminación debe hacerse utilizando un pañuelo limpio y tapando alternativamente una ventana nasal y luego la otra y sin expulsar el aire con mucha fuerza. En caso de obstrucción persistente, se pueden hacer lavados con suero fisiológico. Es conveniente evitar meterse objetos en la nariz.

Modulo 2.- Higiene bucodental
§  La higiene de la boca evita diversas enfermedades. El mal aliento así como los malos olores, es en una de las principales focos de rechazo a las personas. La mejor forma de prevenirlo es haciendo un adecuado y periódico lavado de los dientes. Hay que cambiar el cepillo con regularidad en cuanto las cerdas se deforman. El uso de enjuagues también fortalece la salud oral. También es aconsejable cepillarse la lengua. La placa vuelve a formarse en 24 horas, de manera que los dientes tienen que limpiarse cuidadosamente al menos una vez al día, aunque lo mejor es después de cada comida.


Afecciones bucodentales
  • Placa. Conjunto de bacterias que hay en la superficie de los dientes y de las encías. Tiene forma de película incolora y pegajosa, se deposita sobre los dientes y es la principal causa de las caries y de enfermedad de las encías.
  • Sarro. Es la placa bacteriana endurecida. Cuando se encuentra en la base del diente, sólo lo puede eliminar el dentista con una limpieza. También se puede formar en el borde de las encías y debajo de éstas, lo que irrita el tejido gingival. Su color es marrón o amarillento.
  • Caries. Una higiene bucal deficiente permite que se acumulen en la boca restos alimenticios que producen ácidos que destruyen el esmalte. Estos restos, principalmente azúcar, alimentan a otros microbios que atacan la estructura debilitada de los dientes.
  • Enfermedad periodontal. Es una patología crónica causada por la placa bacteriana y que conduce a la pérdida de soporte periodontal de los dientes, es decir, del hueso en el que éstos se sujetan y de las encías. El tabaco agrava esta enfermedad.
  • Mal Aliento (halitosis). Aproximadamente, el 40% de la población padece o ha padecido halitosis debido a una higiene bucal incorrecta o a enfermedad de las encías, entre otras causas. Este problema disminuye con un buen cepillado y una limpieza profunda con hilo y enjuague bucal.
Cuidar los dientes durante toda la vida
  • A partir de los seis meses. El cuidado de los dientes comienza justo después de aparecer la primera pieza, en torno a los seis meses. A esta edad no es necesario el uso del cepillo ni del hilo dental, pero es conveniente asear los dientes y las encías con una gasa húmeda después de tomar biberón o comer alimentos. La primera visita al dentista llegará a los dos años y servirá para comprobar el desarrollo correcto de la dentadura y que el niño o niña se familiarice con los buenos hábitos bucales.
  • Desde los seis años. Hasta esta edad y cuando comienzan a caerse los dientes de leche se debe emplear una pequeña cantidad de pasta dentífrica con bajo contenido en flúor y un cepillo de cerdas suaves. Los padres deben enseñar los detalles de un correcto cepillado y concienciar a sus hijos e hijas de la importancia de la limpieza dental diaria.
  • En la adolescencia. En esta etapa los hábitos de higiene bucal ya se han adquirido y es imprescindible cepillarse los dientes, al menos, dos veces al día: a la mañana y a la noche. La pasta dentífrica tiene que tener un mayor contenido en flúor y el uso del hilo dental es necesario para eliminar la placa acumulada entre los dientes.
  • Etapa adulta. Las buenas costumbres adquiridas deben mantenerse de por vida, junto a las revisiones periódicas al dentista, y extremarse en el caso de las personas mayores. En esta etapa, disminuye la producción y secreción de saliva, cuya función es estabilizar el ph de la boca (grado de acidez), controlar la aparición de placa bacteriana y aportar calcio y flúor.

Cepillo, pasta e hilo dental
Son los tres aliados de la higiene bucal, siempre que se adapten a las características dentales de cada persona.
  • Cepillo. Su función es eliminar los restos de alimentos y las bacterias sin dañar el esmalte. Debe ser ergonómico, con mango antideslizante, cerdas suaves y cabeza pequeña para llegar a todas las zonas de la boca y, especialmente, a las muelas. Quienes tienen dificultades para cepillarse, pueden recurrir a un cepillo eléctrico. Hay que sustituirlo por uno nuevo cada tres meses o cuando las cerdas estén estropeadas.
  • Pasta dentífrica. Ayuda al cepillo a acabar con la placa. Es importante que contenga flúor y pequeñas dosis de abrasivos como la silica u otros, que ayudan a remover las manchas.
  • Hilo o seda dental. Sirve para limpiar entre los dientes y eliminar la placa depositada en este espacio y debajo de la encía. Su acción se complementa con los enjuagues con elixires y soluciones antisépticas, pero en ningún caso sustituye al cepillado.
  • Enjuagar con elixir
Cómo cepillarse los dientes paso a paso
Lo ideal es cepillarse los dientes después de cada comida y, sobre todo, durante la noche. Mientras se duerme, las glándulas salivares producen menos saliva y los dientes están menos protegidos frente a los microbios. Un correcto cepillado incluye movimientos cortos y suaves, con especial atención a la línea de la encía, los dientes posteriores de difícil acceso y las zonas situadas alrededor de obturaciones, coronas y otras reparaciones. Hay que seguir los siguientes pasos:
1. Limpiar las superficies externas de los dientes superiores e inferiores con movimientos verticales. Para ello, hay que inclinar el cepillo unos 45° contra el borde de la encía y deslizarlo desde ese borde hacia delante, con una ligera presión.
2. Limpiar las superficies internas de los dientes superiores e inferiores, con los mismos movimientos e inclinación del cepillo que en el paso anterior. Ésta es la limpieza que más suele descuidarse, por lo que tiene mayor importancia.
3. Cepillar las superficies de masticación de cada diente con movimientos cortos hacia atrás.
4. Frotar las muelas con movimientos circulares para despegar de los pliegues cualquier resto de alimento y bacteria. Hay que limpiar tanto la superficie con la que se mastica, como la cara interna y externa.
5. Emplear hilo dental para eliminar cualquier resto que quede entre los dientes, donde no llega el cepillo. Hay que cortar un trozo de hilo, enrollar los extremos en los dedos medios e introducirlo tensado en el espacio interdental. Se deben seguir las curvas de los dientes y deslizar la seda suavemente hacia arriba y hacia abajo hasta llegar a la encía, con cuidado para no dañarla.
6. Pasar el cepillo suavemente por la lengua ayuda a eliminar bacterias y mantener un aliento más fresco.
7. El enjuague con elixires refuerza la limpieza.
  








MODULO ALIMENTACION

Objetivo CONSEGUIDO: Realizar jornadas dirigidas al colectivo Gitano para tratar hábitos de higiene y alimentación saludables y fomentar el respecto y el cuidado del entorno comunitario y medio ambiente.
1.- Programa de alimentación:
Modulo 1.- CONSEJOS PARA UNA ALIMENTACIÓN ADECUADA
Modulo 2.- LAS VITAMINAS
Modulo 3.- EL COLESTEROL
Modulo 4.- PIRAMEDE DE Alimentación l
os alimentos
La correcta interpretación del gráfico es imprescindible. En la parte superior de la pirámide están los alimentos que debes comer de forma muy moderada. A medida que descendemos por la pirámide, el número sugerido de porciones aumenta.




Los alimentos de más arriba en la pirámide no significan que son más importantes o de alguna manera mejores. El hecho de que estén más arriba en la pirámide simplemente significa que debes comer menos de ese tipo de alimento cada día.

  • Grupo I
    Grasas, aceites, dulces con moderación.
  • Grupo II
    Leche, yogur, queso 2-3 porciones.
  • Grupo III
    Carne, pollo, pescado, huevos, nueces 2-3 porciones.
  • Grupo IV
    Verduras 3- 5 porciones.
  • Grupo V
    Frutas 2-4 porciones.
  • Grupo VI
    Pan, cereales, arroz y pastas 6-11 porciones.


Sesión de formación Higiene y alimentación



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